La primera visita fué al mirador del río, ver la graciosa desde allí da una idea del tamaño de la isla en la que uno se encuentra, mayor que esta otra pequeñita isla, pero con no más de 40 km de largo aproximadamente, el sitio que más tarda uno en llegar está a unos 20 minutos. Estuvimos allí un rato contemplando la graciosa y el resto de islas que se observan desde allí, pero sin entrar al mirador propiamente dicho, a la zona de pago (se veía muy bien desde fuera).

La siguiente parada fue bajando por la costa hasta la Cueva de los Verdes, impresionante cueva natural creada durante una erupción por un río de lava, no se puede dejar de visitar, son unos 45 minutos andando y sin ver la luz del sol, pero el aire exterior se cuela dentro de la cueva y nunca la temperatura interior varía de los 17 a 20 grados aproximadamente, es impresionante ver la obra de la erupción y sorprende mucho la visita...

De ahí a los Jameos del Agua, obra de Cesar Manrique, es bonito, muy bonito, no se puede negar, pero no es lo que más me ha gustado de la isla, no obstante es necesario verlo para conocer un poco la forma de trabajar de Manrique y sus capacidades, pero es demasiado los 8 euros que te hacen desembolsar para entrar, no obstante si te gustan los volcanes será una de tus visitas preferidas...

Comida en chiringuito de Arrieta, al lado del muelle, Papas con mojo, boquerones, etc... todo muy bueno, había ya HAMBRE!!!

DIA 2: Día de Manrique
Primera visita mañanera al mercado dominical de Teguise (desayunito en un bar en el que había una camarera amabilisima, pero no recuerdo el nombre, lo siento), curioso y muy buen ambiente para pasear si no se te pone a llover como fué el caso.No es para comprar demasiado porque es caro, es para pasar una mañanita entretenida, gran ambiente, todo el pueblo lleno de puestos y de gente, con alguna actuación callejera.
Visita por la mañana a la casa del artista, preciosa y ejemplo de sincronización perfecta con la naturaleza autóctona, impresionante para mí.



Seguimos la ruta por el museo del campesino, a 3 minutos de la casa de Manrique, solo vemos la estatua al campesino Lanzaroteño, idea de Manrique también; el museo está lleno de instrumentos de labranza, etc... y no nos llamaba la atención. pero tomamos nota de que el restaurante que hay tenía muy buena pinta ( lo confirmamos más tarde, el lunes).

Comida en Macher, típica comida canaria. Papas, Gofio, el mejor mojo rojo que he probado nunca, pan impresionante, Sangocho (guiso pescado cogido en el día), etc... delicioso. (El restaurante se llama Zaranda y es tranquilito, se come en la terracita y no es caro).
Vuelta a casa pasando por Puerto del Carmen, sin parar, y por Arrecife ( Paseito por la playa y el puente del castillo, pero decepcionante porque los domingos no abren nada, estaba solitario, sólo unos pequeños niños "delinPuentes" tirándose al agua.

Cenita en una pizzería en Costa Teguise donde una chinita nos endulza la noche con su sonrisa, ¿¿o no se reía??, no sé, mirándola a los ojos lo parecía.
Dia 3: Volcanes
El tercer día, Lunes nos levantamos y cogimos rumbo directo al Timanfaya.
Paseo impresionante entre toda la zona epicéntrica de las últimas erupciones, cerca de Yaiza, según nos contaron en la visita la gente de ese pueblo vivió de cerca la creación de montañas nuevas y toda la lluvia y mares de lava, hasta tuvieron que huir del pueblo varias veces. El paseo se hace en una guagua y me encantó, a Olga le daba mala espinita el pasar entre todas las rocas de lava porque el "guaguero" era un fitipaldi. Al acabar el paseo se puede ver una demostración en el restaurante (que está sobre un volcan que aún calienta) de como el agua sale del suelo ardiendo hacia arriba si lo echas por unos agujeros que han hecho (geisers), como se quema lo que echas sobre otros agujeros y... como queda de rica la carne en una parrilla natural, en la que la comida la calienta el propio volcan.






Al salir del Timanfaya, impresionados, dirigimos nuestro rumbo a los Hervideros, preciosos acantilados en los que se puede pasear por encima del mar,donde éste rompe su rumbo contra las rocas. No se debe dejar de visitar aunque no sea tan conocido como otros destinos de la isla.



Pasando por las salinas de Janubio, sin parar, nos dirijimos al restaurante del museo del campesino(no podíamos quedarnos sin probarlo), y mereció la pena; otra vez papas con mojo (el mojo rojo peor que el de Macher, pero se dejaba hincar el diente), morcilla dulce (el descubrimiento), pollo de corral, cherne...ummmm, todo muy bueno y no excesivamente caro.

Se acabo el día, hay que ir a por tabaco para la vuelta (a mitad de precio que en Madrid, en los supermercados Neto) y a verel partido de España tranquilito en el apartamento, esta parte de la isla (Costa Teguise) es siempre tranquilita, al menos en estos días.
VIVA FERNANDO TORRES, 3-1 y dos goles del niño, este año el mundial es nuestro...eso ya lo dije en otra anotación, en fín, viaje bien aprovechado y bonito, volveremos...